martes 16 de junio de 2009

El documental "The corporation"



Algo hay en la naturaleza humana que le hace ser pesimista. Algo hay que hace que considere el pasado mejor que el futuro. Algo hay hace que resulte atractivo la posibilidad de catástrofes futuras. La industria de Hollywood lo sabe muy bien. Primero fueron las películas de accidentes aéreos y los grandes incendios en rascacielos. Después vinieron los asteroides que se estrellaban en la tierra y las inundaciones motivadas por el cambio climático.

En el terreno económico, no fueron su pericia en elaborar teorías lo que dio popularidad a Malthus o al Club de Roma sino sus predicciones (inclumplidas) apocalípticas. ¿Hubiera pasado a la historia Nostradamus si no hubiera vaticinado el fin del mundo? Si además añadimos elementos conspirativos como el de Los protocolos de los sabios de Sión tendremos la fórmula del éxito.

En la actualidad han surgido diversas voces contrarias a la empresa culpándola de todos los males. Una de ellas es el documental canadiense The Corporation. La institución de la empresa nació muy restringida en sus orígenes y su desarrollo no puede estar exento de crítica pero en ocasiones el documental cae en el simplismo. Así lo comparan con un monstruo que arrasa con todo lo que encuentra con el objetivo de lograr un beneficio, como si no se pudieran obtener beneficios sin aportar algo positivo a los demás. Por ejemplo hace un test psicológico sobre la figura de la empresa y concluye que se trata de un sociópata. Lo hace poniendo diversos ejemplos de situaciones por las que han atravesado una variedad de empresas. En todas ellas se comportaban como Homo Economicus quien sin duda se podría catalogar de sociópata.

Que existan empresas malvadas no significa que todas las empresas lo sean. Como cualquier otra agrupación está sujeto a las debilidades de los seres humanos. De la misma manera que existan estados malvados no significa que todos los estados lo sean o que existan personas malvadas no significa que toda la raza humana lo sea.

El problema de generalizar que todas las empresas tienen ese comportamiento ayuda a que se convierta en realidad. Un estudio realizado por Frank, Gilovich y Regan (1993) mostró evidencias que aquellos estudiantes que cursaban cursos de economía neoclásica que utiliza el modelo de Homo Economicus consideraban a sus semejantes como más egoístas que aquellos que cursaban otros estudios. Ferraro, Pfeffer y Sutton (2005) hacen un repaso a aquellos estudios que muestran que la maximización de beneficios puede convertirse en una profecía autocumplida, al enseñarse a los gestores de empresas, estos lo aplican y hacen que las compañías funcionen efectivamente así.

¿Estaremos actuando como esas sectas apocalípticas que realizan suicidios colectivos ante un final del mundo que realmente sólo les llega para ellos?

Leer más

martes 9 de junio de 2009

¿Por qué somos indiferentes?

Decía Edmund Burke que lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada. León Gieco sólo le pidió a Dios que lo injusto no le sea indiferente en uno de sus éxitos musicales. Las personas podemos ser altruistas o malvadas. Pero también podemos ser ni lo uno ni lo otro. Simplemente indiferentes.

La indiferencia cobró una enorme relevancia mediática a mediados de los años sesenta por el asesinato de Kitty Genovese. La matanza se fraguó durante al menos media hora en plena calle. Es asesino la atacó pero abandonó la escena por miedo a haber llamado la atención de un vecino. Pero volvió diez minutos más adelante para terminar el crimen. Que los gritos de la asesinada no fueran atendidos durante media hora causó conmoción en la opinión pública de la época. Los reportajes periodísticos informaron de que 38 testigos estuvieron mirando las puñaladas sin intervenir o entrar en contacto con la policía. Llovieron cartas de los lectores. Una de ellas decía pedía a los periódicos que averiguaran el nombre de los testigos y publicaran la lista para someterlos a vergüenza pública.

Pero lo transmitido por los medios de comunicación no se ajustaba exactamente a la realidad. Ninguno de los testigos observó los ataques en su totalidad. Debido a la disposición del complejo y a que los ataques tuvieran lugar en distintas localizaciones, ningún testigo vio la secuencia completa ni era consciente que lo que estaba ocurriendo fuera un asesinato. Y sí hubo un aviso a policía pero diciendo que una mujer había sido golpeada, pero que ya se había levantado, aunque estaba tambaleándose.

El caso llamó la atención de los psicólogos John Darley, de la Universidad de Nueva York, y Bibb Lataané, de la Universidad de Columbia, que como tantos otros neoyorquinos se preguntaron por qué los testigos no habían acudido al auxilio de la víctima. Para ello realizaron algunos estudios simples como el siguiente: Se pone a un sujeto solo en un cuarto y se le dice que puede comunicarse con otros sujetos a través de un intercomunicador. En realidad, sólo está escuchando una grabación de radio y se le ha dicho que su micrófono estará apagado hasta que sea su turno de hablar. Durante la grabación, uno de los sujetos finge repentinamente estar teniendo un ataque. El estudio demostró que el tiempo que se tardaba en avisar al investigador variaba inversamente con respecto al número de sujetos. En algunos casos nunca se llegaba a avisar al investigador. Estos experimentos prácticamente descubren que la presencia de otros inhibe a ayudar.


Los testigos asumen que otro intervendrá y todos se abstienen de hacerlo en un réplica del problema del free rider. El grupo difumina la responsabilidad individual. Otra explicación puede venir de que si uno de los testigos no tiene la suficiente información puede esperar a comprobar la reacción del resto para decidir si es necesario intervenir o no. Si todos actúan igual y nadie da el primer paso, nadie actuará. Y al contrario, Piliavin, Rodin and Piliavin mostraron que si una persona ayuda, otras se sumarán.

También pueden suponer que otros testigos están más cualificados para ayudar como el caso de médicos o policías. O que su intervención sería innecesaria con lo que podrían quedar mal respecto a otros. Ayudar también puede acarrear consecuencias legales que ha llevado a la promulgación de leyes del buen samaritano en Estados Unidos.

La decisión de actuar también se ve influida por el coste de prestar ayuda, cuanto mayor sea será menos probable la ayuda, y el beneficio potencial de prestar ayuda, si pensamos que nuestra ayuda no va a tener grandes beneficios para la víctima será menos probable que ayudemos. Un ejemplo de la importancia de los costes lo encontraron Darley y Batson (1973) en un experimento en el que los participantes tenían que asistir a una cita y de camino a ella se encontraron con una persona que necesitaba ayuda. Si se hacía pensar a los participantes que llegaban tarde a la cita, la probabilidad de que ayudaran caía al 10% frente al 50% de los que no tenían prisa. ¡Incluso aunque fueran a una charla sobre la ayuda a los demás! Un ejemplo del beneficio potencial lo mostraron Piliavin y Piliavin (1972) en un experimento en el que un actor con bastón finge desmayarse en un vagón del metro de Nueva York. En la mitad de los casos, la víctima rompía una cápsula de tinta roja para que pareciera que sangraba por la boca. La víctima ensangrentada recibía ayuda en el 60% de los casos frente a la que no sangraba que era ayudada en el 90% de los casos.

No puede pasarse por alto las similitudes con el caso de Jesús Neira. Este profesor universitario reprendió a un hombre que actuaba violentamente contra una mujer. Los costes para él de esa acción fueron enormes. Por un lado el reprendido le atacó por la espalda con lo que estuvo hospitalizado de máxima gravedad ya que le provocó una hemorragia cerebral que le hizo entrar en coma. Además mujer defendida por Neira ha afirmado que el Puertas es "una bellísima persona" y que si "no hubiera intervenido, no hubiera ocurrido nada". A pesar todo esto, Jesús Neira considera que volvería a hacerlo y ha logrado un importante reconocimiento social. Pero la intervención en casos de disputas externas es compleja como muestra la condena judicial producida en Galicia por una pelea que empezó también con una recriminación por el trato de un hombre a su pareja.

Pero además de la influencia de los costes y del beneficio, Gruder, Romer y Korth enunciaron la norma de autosuficiencia marcada en nuestras costumbres sociales: cada cual debe cuidarse por si mismo, tomar las precauciones razonables y evitar negligencias. En su experimento encontraron que cuando las consecuencias de la no-ayuda eran reducidas, las personas ayudaban mucho más a las víctimas que habían actuado con diligencia que a aquellas que habían incurrido en negligencias.

Leer más

martes 2 de junio de 2009

Alemania obligará a los ejecutivos a pagar con su salario las pérdidas de sus compañías

Si Obama comenzó a limitar el sueldo de los directivos de las empresas que recibían ayudas públicas, Alemania ha dado un paso más allá y responsabilizará a los directivos de los daños que han podido provocar a las empresas hasta con un año de salario. Además la cobertura de seguros personal de los ejecutivos sólo podrá ser activada después de que éstos hayan pagado al menos un año de salario por los daños ocasionados.

Esta medida forma parte de un paquete acordado por el gobierno alemán de coalición entre los democristianos de CDU y los socialdemócratas del SPD que incluye habilitar a los miembros de las juntas para poder reducir los salarios de los ejecutivos y les podría hacer responsables personales si ellos no lo hacen cuando una compañía tenga un mal rendimiento bajo su dirección. El paquete también aumentará la cantidad mínima de tiempo que un gerente debe tener opciones de acciones antes de hacer uso de ellas, de dos a cuatro años.

Leer más

martes 26 de mayo de 2009

El fin del capitalismo popular español

El capitalismo popular fue la denominación del proceso privatizador que se produjo en numerosos países en la década de los ochenta y que fue iniciado por Margaret Tatcher cuando encabezaba el gobierno británico. En España comenzó con las privatizaciones de Repsol y Endesa a finales de los ochenta. A diferencia de otras privatizaciones anteriores en aquella época se cedió el capital de las empresas a inversores particulares. De esta manera un gran número de familias pasó a ser poseedoras de acciones. Hubo en 1967 un antecedente con la ampliación de capital de Telefónica que atrajo a pequeños inversores mediante anuncios televisivos protagonizados por José Luis López Vázquez. Pero no fue hasta la década de los noventa cuando la totalidad del capital de las empresas públicas pasó a manos privadas y cuando se produjo la mayor presencia de particulares en la bolsa.

En 1998 se produjo el máximo porcentaje del capital de las empresas cotizadas en bolsa en manos de familias: 35,08%. Pero a partir de entonces ese porcentaje no ha parado de descender y en la actualidad el panorama del capitalismo popular español no puede ser más desolador. Sólo seis empresas superan los cien mil accionistas: Santander (3.034.000), Telefónica (1.700.000), BBVA (903.897), Iberdrola (400.000), Endesa (300.000) y Banco Popular (130.382).

Veintiún las empresas pertenecientes al Ibex 35 están controladas por un grupo de accionistas que poseen más de la mitad del capital como muestra la tabla de arriba. Nueve empresas tiene un grupo que controla más del 30% de su capital. En el caso de Red Eléctrica Española, el Estado es el mayor accionista con un 20% del capital. Únicamente cuatro sociedades no tienen controlado el capital por un grupo y se trata de tres bancos (Sabadell, BBVA y Santander) y Telefónica. Escaso peso del capitalismo popular en nuestro país. En esta situación los problemas de gobierno corporativo al que se enfrenta el pequeño accionista español no son tanto referidos a los directivos como a lo de los accionistas mayoritarios.

Leer más

martes 19 de mayo de 2009

¿Sabemos lo que queremos?

Ketama lo afirmaba en su éxito No estamos locos, sabemos lo que queremos. Pero Richard Thaler y Cass Sunstein no lo tiene tan claro en su libro Nudge. A pesar de opinar que nadie mejor que uno mismo para tomar las decisiones que le afecta, consideran que muchas veces la decisión dependerá de cómo se plantee la pregunta.

Definen Nudge (empujón) como cualquier aspecto de la arquitectura de las decisiones que altera el comportamiento de las personas de un modo predecible sin prohibirle ninguna opción ni ningún cambio significativo en los incentivos económicos.

Si fuéramos homo economicus tomaríamos siempre las decisiones correctas. Pero en muchas ocasiones no es así. Por ejemplo, todos tenemos un lado reflexivo que toma una decisión y una lado automático que toma otra diferente. Podemos tomar la decisión de levantarnos temprano un determinado día para hacer tareas pero cuando suena el despertador nuestro lado automático decide dormir la mañana. Para solucionarlo se encuentran soluciones como Clocky, un despertador programado por nuestro lado reflexivo la noche antes y que recorre toda la habitación emitiendo un molesto ruido que obliga a nuestro lado automático a levantarse para apagarlo.

Los individuos solemos escoger la opción por defecto por lo que es muy importante cual se ofrece. La alternativa de no ofrecer ninguna o de plantear un abanico de opciones demasiado amplio hace que la mayoría de agentes tome una decisión perjudicial.

No todos los datos son igual de relevantes para la toma de una decisión. Por eso la agencia medioambiental de Estados Unidos modificó las etiquetas que muestran el consumo energético de los automóviles haciendo más hincapié en el coste anual estimado en combustible. Un dato que llamó más la atención de los compradores que el consumo medio y que les ayudó a tomar una decisión más eficientemente energética.

Pero los Nudge o la arquitectura de la toma de decisiones también tiene sus peligros. Los individuos tienen preferencia por opinar de manera similar a lo que el resto. El peligro está en si se transmite que la mayoría piensa de una manera, aunque sea mentira, lo que fue utilizado por ejemplo por el nazismo para ampliar su nivel de respaldo.

Más en Otra economía: Asesores de accionistas minoritarios

Leer más

lunes 18 de mayo de 2009

El dinero también importa

Una sección de Otra Economía se titula “El dinero no es todo” y muestra muchos ejemplos en los que los incentivos monetarios se ven superados por otras motivaciones. Pero eso no quita para que la retribución dineraria sea muy relevante a la hora de tomar decisiones, tanto porque sirve para satisfacer las necesidades más primarias de la pirámide de Maslow como aquellas más superiores. A pesar de ser ampliamente reconocida su importancia, en muchas veces es fuertemente censurado como fuente de motivación.

Un estudio de la Universidad de Londres muestra que cuanto mayor sean los ingresos más fácil es lograr amigos y reconocimiento social. Además el dinero suele estar relacionado con la jerarquía social que también es fuente de felicidad. Aunque también hay otras maneras de obtener reconocimiento social que no están ligados al dinero como es ayudar a los demás o hacer bien su trabajo.

Aunque algunos estudios muestran dudas sobre la relación entre dinero y felicidad, Sala i Martin sigue defendiendo que el dinero es relevante. A veces sólo sea por la satisfacción de haberlo ganado. y otras veces con sólo contar o manipular dinero se logra ser invulnerables al rechazo social e incluso puede disminuir el dolor físico

Fuentes: Stumbling and mumbling y Economías

Leer más

martes 12 de mayo de 2009

Empresas malvadas

Los mismos seres humanos que pueden ser altruistas también pueden tener actuaciones malvadas. ¿Y las empresas? Si el nazismo fue un caldo de cultivo para la peor cara de los alemanes también lo fue para sus empresas.

Varias fueron las compañías que usaron a más de siete millones de prisioneros de los países invadidos como trabajadores forzosos. Su importancia económica fue tal que suponían más de una cuarta parte de la fuerza laboral. Las condiciones que tenían que soportar era tan crueles como las de los campos de concentración.

Incluso se llegó a instalar fábricas en las proximidades de los campos de concentración como fue el caso de la factoría de IG Farben en Auschwitz. La empresa química no sólo usaba a los prisioneros como esclavos sino además fabricaba el gas con el que serían aniquilados. Por su terrible actuación la empresa química fue llevada a juicio por crímenes contra la humanidad. Una veintena de directivos se sentaron en el banquillo y la personalidad jurídica también fue sancionada a su disolución. Sus instalaciones en Alemania Oriental pasaron a ser controladas por el régimen soviético mientras que en la parte occidental se despieza en diversas pequeñas empresas y su patrimonio se interviene para que sirve como compensación a las víctimas de su actuación en el nazismo.

Durante el quinto año de guerra, en 1944, los Krupp obtuvieron más de 110 millones de marcos en beneficios, ganados con la explotación de doscientos cincuenta mil seres humanos que trabajaban en las 81 fábricas de su consorcio. Decenas de miles murieron en los campos de concentración que rodeaban estas fábricas. Una decena de sus directivos fueron condenados en uno de los juicios de Nuremberg donde el patriarca del conglomerado, Alfred Krupp, se defendió alegando que no se preocupaba de la política y que sólo le preocupaba un sistema que le permitiese hacer negocios. Fue condenado en 1948 a doce años de prisión y a la confiscación de todos sus bienes pero tras su liberación tres años más tarde, a petición del canciller Adenauer, se le devolvió todo su patrimonio.

El tercer grupo empresarial que protagonizó un juicio en Nuremberg fue Flick KG. El fundador de la empresa, Friedrich Flick, fue miembro del denominado “Círculo de amigos de Himmler” que agrupaba a una grupo de empresarios que financiaban al partido nazi. Sus empresas no sólo se beneficiaron del uso de mano de obra forzosa sino que además se apropió de numerosos negocios en manos de judíos a los que el gobierno nazi obligó a vender. Sólo el fundador y dos de sus directivos fueron condenados a penas de prisión aunque su patrimonio no se vio afectado. Como si fuera un deja vu, el hijo del fundador y heredero del imperio empresarial protagonizó en la década de los ochenta un caso de financiación ilegal de los cuatro principales partidos alemanes.



La financiación de tiranías ha sido un negocio muy repetido a lo largo de la historia. Incluso el régimen soviético que lanzaba diatribas contra los capitalistas occidentales obtuvo financiación de esos mismos capitalistas a cambio de jugosos contratos a través de sociedades como Ruscombank y sentando las bases del sistema de Gulag.

Por supuesto que hubo muchas más empresas implicadas en las tiranías. Desde Hugo Boss que diseñaba los uniformes nazis hasta Pepsi que vendía sus productos más allá del telón de acero. Pero en esos casos no se trataba más que de intercambios comerciales usuales en los que la otra parte era despreciable pero que tampoco suponía una violación moral tan flagrante como el uso de esclavos o la compra de negocios judíos por precios irrisorios. Entre otras cosas porque tampoco lo son para las personas físicas que son capaces de pasar sus vacaciones en dictaduras caribeñas o compran sus productos sin excesiva preocupación.

La jerarquía, que supo aprovechar el nazismo, y el dinero dificultan el altruismo. Yambas variables las podemos encontrar en la institución de la empresa y no nos pueden extrañar los casos de empresas malvadas. Así la supresión del disidente fue algo corriente bajo el stalinismo, algunas veces de manera bruta a través de ejecuciones y otras de manera más sibilina mediante el desprestigio y marginación de los opositores en la línea del actual mobbing. Asimismo el culto a la personalidad se produce en numerosas grandes corporaciones donde los más altos directivos dilapidan los recursos para su autocomplacencia en medios de comunicación o publicaciones y donde se incentiva la adulación.


Leer más

lunes 11 de mayo de 2009

¿Por qué somos malvados?

Los mismos seres humanos que son capaces de actuaciones altruistas de ayuda al prójimo son también protagonistas de las mayores atrocidades contra sus semejantes. Muchos autores fundamentan ese altruismo en motivaciones biológicas y en la búsqueda del reconocimiento social. ¿Y el mal? La raíz biológica del mal se cataloga como un trastorno de personalidad antisocial, o sociópatas, una patología de índole psíquico que deriva en que las personas que la padecen pierden la noción de la importancia de las normas sociales, como son las leyes y los derechos individuales. Pero también el mal tiene un componente social aunque pueda parecer contradictorio al ser intrínsecamente antisocial.

Muchos psicólogos consideran que Hitler sufrió de neurosis, paranoia, histeria y esquizofrenia. Eso puede explicar su crueldad, pero cómo puede explicarse que millones de alemanes participaran en su locura. Es cierto que el partido nazi experimentó un importante crecimiento a principios de los años 30 pero ese crecimiento podía explicarse por la situación económica por la que atravesaba el país. Además el partido nazi nunca sobrepasó el 38% de votos e incluso perdió dos millones de votos después de alcanzar dicho techo. Asimismo perdió las elecciones presidenciales frente a la coalición de Weimar formada por partidos democráticos.

¿Cómo es posible entonces que Hitler lograra llevar a todo un país a protagonizar las actuaciones tan despreciables? Los nazis utilizaron masivamente la propaganda en proporciones desconocidas hasta aquellas fechas transmitiendo una identificación del país con su líder que fue asimilada por la población.

La fuerza de querer complacer al grupo quedo expuesta en uno de los primeros experimentos de psicología social desarrollado por Solomon Asch en los años cincuenta. Éste se desarrolló pidiendo voluntarios para un estudio sobre agudeza visual. Lo que no sabían estos voluntarios es que en realidad era un estudio sobre cómo afecta a la posición individual la opinión del grupo. Así colocaron a cada voluntario junto a un grupo de 7 o 9 personas más. El resto de integrantes sí eran conocedores del experimento y daban respuestas incorrectas a sabiendas. Al voluntario le era asignado, sin que él tuviera conciencia de ello, un determinado lugar en el aula, más bien alejado y que por lo general era el penúltimo, de forma que recibiría el impacto pleno de la tendencia mayoritaria de respuesta antes de emitir su propio juicio. El 75% de los participantes dieron una respuesta incorrecta al menos en una ocasión a pesar de la sencillez de las preguntas. Cuando los cómplices no emitían un juicio unánime era más probable que el sujeto disintiera que cuando estaban todos de acuerdo. Los sujetos que no estaban expuestos a la opinión de la mayoría no tenían ningún problema en dar la respuesta correcta.

La visión de unanimidad de las concentraciones nazis de Nuremberg lograban paradójicamente obtener ese apoyo mayoritario debido a la enorme presión social que se retroalimentaba. Pero de aceptar una serie de ideas por muy despreciables que sean a participar directamente en actos crueles hay un trecho y la crueldad nazi no se pudo ejecutar sin la colaboración de una parte importante del pueblo alemán. ¿Cómo fue posible? ¿Todos podemos ser malvados en unas determinadas circunstancias?



Eso parece corroborar otro experimento psicológico, en esta ocasión realizado en la década de los setenta por Stanley Milgram en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. A pesar de los gritos de dolor (fingidos) de la victima y los continuos ruegos, la férrea autoridad se impuso a los imperativos morales. El experimento mostró la extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad.

¿Pero el peligro sólo se encuentra si un sociópata logra erigirse como autoridad? Otro experimento fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo de la Universidad de Stanford. Se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. El grupo de 24 jóvenes fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los “prisioneros” y los “guardias”. Al transcurrir los días los guardias desarrollaron un sadismo contra los prisioneros, particularmente por la noche cuando pensaban que las cámaras estaban apagadas. Asimismo los prisioneros interiorizaron su papel y se volvieron sumisos a pesar del trato vejatorio recibido. El estudio se canceló tras apenas seis días, ocho antes de lo previsto, ante la pésimas condiciones que sufrían a los prisioneros.

Un experimento similar se realizó en 2002 y fue grabado como documental por la BBC. Los resultados arrojaron algunas matizaciones respecto a la cárcel de la Universidad de Standford. No se repitieron las actuaciones crueles a que los prisioneros lograron constituirse como grupo con unos mismos objetivos por lo que se resistieron a la tiranía mientras en los guardias no surgió ningún liderazgo que les abocara a la crueldad. Los investigadores del experimento consideran que en la cárcel de Stanford ese liderazgo había sido protagonizado por el propio Zimbardo. También se añade una más consistente en la consciencia de estar siendo grabados por una cadena de televisión, lo que enfrenta a los guardias a la posible reprimenda social si actúan cruelmente. Por esa razón, Zimbardo considera más representativo y un refrendo a sus conclusiones lo ocurrido en la cárcel iraquí de Abu Ghraib donde los abusos se debieron al sadismo de los soldados del turno de noche, no a algo ordenado o autorizado por sus superiores aunque estos tampoco tomaron las medidas necesarias para impedirlo. Incluso algunas imágenes de los malos tratos llevados a cabo en Irak eran idénticas a las llevadas a cabo en el experimento de la Universidad de Standford.

Videos:


Leer más

martes 5 de mayo de 2009

Los millonarios invierten en ecología

El diario británico The Sunday Times confeccionó una lista de los 100 millonarios que invierten e impulsan diferentes proyectos renovables y medioambientales. Siete (dos de ellos comparten puesto), de los 35 norteamericanos que hay, están entre los diez primeros. El español José Manuel Entrecanales ocupa el puesto 20º, y el chileno Sebastián Piñera el 46º. Dentro del grupo de americanos, hay también dos canadienses.

El listado comienza con Warren Buffett (EEUU), seguido de Bill Gates (EEUU), Ingvar Kamprad (Suecia) y Marcel Brenninkmeijer (Holanda).

Desde hace unos años, Buffet se disputa con su inmediato seguidor, Bill Gates, el puesto del hombre más rico en la Tierra. En este caso, el dueño de Berkshire Hathaway, un poderoso holding con intereses en diversos campos, desde caramelos a financieras, ha hecho también su apuesta por las renovables. MidAmerican Energy, otra de sus compañías, es líder en desarrollo en energía eólica y ha invertido en una firma hongkonesa, BYD, que produce baterías para coches eléctricos.

Bill Gates también se ha abocado a invertir y realizar operaciones en empresas inmersas en la fabricación e investigación de biocombustibles, en especial a partir de algas. Patrimonio: 36.820 millones de dólares (unos 29 mil millones de euros).

Si decimos Ikea, la mundial, casi omnipresente cadena de mobiliarios hogareños, mentamos a su mentor, el sueco y meticuloso Ingvar Kamprad. Sus políticas medioambientales se extienden a algunas de sus tiendas. Como en el Reino Unido, donde se han implementado sistemas de energía geotérmicos y a partir de los residuos. De hecho se ha planteado como año tope 2012 para que el total de los locales de la firma tenga fuentes eléctricas basadas en renovables. También está involucrado, junto a Honda, en el desarrollo de un coche híbrido.

Marcel Brenninkmeijer es el presidente de Good Energies, un fondo de inversión enfocado a proyectos energéticos sustentables. Es integrante de la familia holandesa que gestiona la firma de ropa C&A. Good Energies tiene presencia en EEUU, Europa y Asia, y está envuelto en la eólica y la energía solar.

Mukesh Ambani es el cabeza de Reliance Industries, empresa con la que está intentando desarrollar biocombustible a partir de la jatropha y otros cultivos no comestibles, pasibles de crecer en tierras no cultivables. Ambani es el hombre más rico de la India, aunque, como muchos de la lista, su fortuna ha sufrido un retroceso por la actual crisis. Patrimonio: 21.100 millones de dólares (16.740 millones de euros).

Otto Group es la mayor empresa en el mundo en ventas por catálogo. Su cabeza hasta 2007, el alemán Michael Otto, dirigió la empresa fundada por su padre hace seis décadas. Con una postura muy firme en el tema ambientalista, siempre ha planteado manejar productos ecológicos, al punto de llegar a prohibir los que posean químicos en lacas, pinturas y fibras, como también productos de peletería y madera tropical. Otto sustenta una fundación que trabaja por preservar el río Elba.

Paul Allen es socio fundador de Microsoft, tiene además una empresa asentada en Seattle, Imperium Renewables, que planea manejar el 40 % del biocombustible del poderoso mercado estadounidense. También participa en investigaciones para generar electricidad en sistemas geotermales a partir de géiseres, aguas termales o volcanes.

Google es la creación más notoria de Larry Page y Sergey Brin. Ambos han establecido, también, Tesla Motors, un homenaje al inventor de la corriente alterna, Nikola Tesla, y que anuncia para el próximo junio el lanzamiento de su modelo Tesla Roadster, un modelo deportivo de alta gama y, aseguran, 100 % eléctrico. ¿Su precio? Cercano a los 125 mil dólares (unos 99 mil euros). La energía solar, eólica y geotérmica, también están entre los intereses de ambos, con inversiones varias.

Via The Times y Energías renovables

Leer más

martes 28 de abril de 2009

Darwinismo empresarial: Donde las dan las toman

Richard Dawkins escribió en 1976 el libro El gen egoísta en la que postulaba que la evolución opera en los genes y no en los individuos, éstos últimos no son más que contenedores de genes egoístas que luchan por su supervivencia. Aunque la obra tiene un claro contenido biológico, el autor dedica un capítulo a los memes que define como la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro. El meme sería a la evolución cultural lo mismo que el gen a la evolución de las especies. A pesar de ser una aportación marginal, la idea del meme tuvo una enorme repercusión inesperada por Dawkins.

Si es aplicable a la cultura, ¿se puede trasladar la teoría de la evolución al mundo empresarial? En el siglo XIX Herbert Spencer trató de trasladar dicha teoría a la realidad social mediante la asunción del paradigma de la supervivencia del más apto que pronto se popularizó con la identificación del más fuerte. La imagen de la competencia empresarial como la de una selva en la que los más fuertes y egoístas triunfan está ampliamente difundida. Y con ella se identifican el darwinismo empresarial y la mano invisible. Pero ni Adam Smith postulaba dicha imagen ni el paradigma de Spencer tiene ninguna relación con las teorías de Darwin.

Precisamente en uno de los capítulos de El gen egoísta, Richard Dawkins muestra las características de las estrategias evolutivamente estables que deberían adoptar los genes para no poder ser invadida por ninguna otra estrategia alternativa. El politólogo Robert Axelrod y el biólogo Hamilton trataron de conocer dichas estrategias mediante la utilización de la teoría de juegos para el estudio de la evolución de las poblaciones en biología evolutiva. Mediante la repetición de diferentes partidas del dilema del prisionero evaluaban el resultado de diversas estrategias.

El resultado final dependería de las circunstancias, del clima más o menos hostil que predominara. Por eso razón la estrategia Siempre Desertar podría ser estable así como la Donde las dan las toman. Ésta última consiste en ser amable (no ser nunca el primero en desertar), vengativo (castiga mediante la deserción en la siguiente jugada cuando el otro jugador deserta en la anterior) pero clemente (perdona pronto los agravios y está dispuesto a reanudar la colaboración) y no envidiosa (no le preocupa que el otro jugador gane más que él siempre que logre mayores ganancias que si no cooperara). La irrupción de esta estrategia también fue defendida por Matt Ridley.

Aunque ambas estrategias sean colectivamente estables, Donde las dan las toman tiene un rango superior porque tiene una característica que ayuda a su difusión. Mientras la agrupación de individuos con la estrategia Siempre Desertar no les supone ninguna ventaja adicional, la unión de individuos con la estrategia de Donde las dan las toman les permiten obtener mayores beneficios al realizar más transacciones entre ellos. Por tanto la población de Donde las dan las toman tenderán a agruparse, lo curioso es que esa agrupación puede llevar a fomentar la cooperación entre los que se decantarían por otra opción en otro ambiente como Claudio nos explicó con su experiencia en el transporte público australiano.

Martínez Coll trasladó estas disquisiciones al terreno empresarial preguntándose si existe algún tipo de estrategia tal que una vez adoptada por la mayoría de las empresas de un país, les garantizase la mayor tasa de crecimiento, no existiendo por tanto ninguna otra estrategia que proporcionara una eficacia mayor. Se muestra crítico con la excesiva preponderancia asignada a la estrategia Donde las dan las toman considerándola débil en el caso del juego Halcón-paloma sustituya al dilema del prisionero y mostrando sus dudas a que los agentes conozcan la recompensa de cada decisión en todas las situaciones.

Pero las recompensas en cada juego sí deberían ser definidas por la banca. El darwinismo social muestra una imagen de la vida económica como una lucha sin cuartel por la supervivencia y el reparto de una "tarta fija", olvidando el carácter mutuamente benéfico y cooperativo de muchas actividades, en las que la prosperidad de unos agentes alienta la de otros y hace que todos ganen. Pero no podemos olvidar que una excesiva colaboración en algunos casos puede derivar en la formación de carteles. Que la banca premie el primer caso y castigue el segundo debería ser el objetivo del sistema normativo y de los agentes que participan en el mercado.

Leer más

martes 21 de abril de 2009

Cuando los objetivos crean problemas

El caso de Pepe el del Popular se ha puesto de nuevo de actualidad debido a su detención en Méjico. Se trataba de un director de una sucursal del Banco Popular en Santander que fue acusado de crear un banco paralelo que aceptaba depósitos de los clientes. En un momento determinado, Pepe huye y los clientes reclaman el dinero que habían entregado. Se estima que el agujero creado fue de 36 millones de euros (6.000 millones de pesetas de aquella).

¿Cómo fue posible? La explicación la encontramos recurriendo una vez más a mi pasaje favorito de Lazarillo de Tormes: el de las uvas. Lázaro y el ciego se disponen a comer juntos un mismo racimo cogiendo una uva de cada vez. Una vez finalizado el racimo, el ciego reprende a Lázaro por haber comido las uvas de tres en tres. Éste lo niego y le pregunta cómo puede hacer tal acusación. El ciego le contesta que lo sabe porque él las comía de dos en dos y el chico no protestaba.

Pepe era un empleado muy bien valorado por sus superiores que consideraban a la sucursal como una de las mejores del país. Él mostraba una dedicación total, en ocasiones renunciaba a vacaciones para continuar con su trabajo y el rendimiento de la sucursal era muy superior al de otras similares. Era tal el reconocimiento que tenía que el director regional le advirtió anticipadamente de que se iba a realizar una auditoria a la sucursal. Si los directivos del banco hubieran recordado las enseñanzas del ciego hubieran advertido de algo estaba fallando.

Lorenzo Abadia le echa la culpa a la dirección por objetivos mal hecha y recuerda el comentario de uno de los asistentes a sus charlas: “Imponen a la gente unos objetivos brutales, les hacen vender cosas extrañas, les obligan a venderlas en un plazo muy corto. Y si las venden, bonus fuerte. Y si no las venden, a la calle. ¡Y luego quieren que la gente sea honrada!” . En el post uno de los comentaristas aporta un detalle importante en el ejemplo expuesto por Abadia: “Claro, un día al marido se le acabó el tomate frito pero vió en un estánte un bote caducado. Su objetivo era servir el primer plato. No ponía en ningún lado que debería de ser comestible.” Y es que una mala planificación de los incentivos, como es el caso de ligar el todo el bonus al rendimiento económico, puede hacer que la empresa vuelva malvados a sus empleados y a los directivos.

Leer más

martes 14 de abril de 2009

Wikipedia acaba con Encarta

La consolidación de internet pronto mostró que iba a resultar una amenaza para muchos negocios tradicionales. Fue el caso de los periódicos con la aparición de numerosos medios online y de las enciclopedias. La red permitía una actualización inmediata y una organización de la información más eficaz.

En el caso de las enciclopedias, Microsoft lanzó a principios de los noventa una versión en línea de la enciclopedia Funk & Wagnalls denominada Encarta. Anteriormente había tratado de llegar a un acuerdo con la Enciclopedia Británica que lo rechazó por temor a que se resintieran sus ventas en papel. Encarta sigue creciendo gracias a la compra de contenidos de otras enciclopedias como Colliers o New Merit Scholar y se lanzaron versiones en otros idiomas. Cada artículo sobre un tema en particular se integraba con el contenido multimedia: ilustraciones, audio, vídeo, un centro web e incluso algunos juegos.

El éxito de las enciclopedias electrónicas hizo surgir numerosos proyectos. Uno de ellos fue Nupedia, creada en marzo de 2000 y diseñada para hacer sus artículos de una calidad comparable a la de las enciclopedias profesionales gracias a la participación de doctorandos y académicos, a los que se proponía colaborar de modo no remunerado. Su desarrollo no fue el esperado por lo que un año después se creó un wiki para agilizar la creación de artículos de forma paralela, antes de que éstos pasaran al sistema de revisión por expertos. Muy pronto se registran numerosas entradas en esa wiki por parte de colaboradores y se incorporan nuevos idiomas diferentes al inglés.

En 2003 ya se habían alcanzado las 100.000 entradas en la wikipedia en inglés. Ese mismo año se constituye la Fundación Wikipedia que pasa a gestionar la enciclopedia online que hasta entonces era dirigida por la empresa creadora de Nupedia. La Fundación se encarga de costear los recursos materiales necesarios para el funcionamiento de la enciclopedia como son los servidores repartidos por todo el mundo. Asimismo posee una plantilla de 23 personas. La fundación no sólo gestiona wikipedia en 265 idiomas diferentes sino también numerosas spin-off que han surgido a su alrededor: Wikicionario, Wikilibros, Wikiversidad, Wikiquote, Wikinoticias, Wikisource, Wikimedia Commons, Meta-Wiki y Wikiespecies. Para hacerlo se mantiene gracias a las donaciones ya que no realiza uso comercial ni inserta publicidad en su contenido. El 45% de su presupuesto va destinado a tecnología, el 27% a gastos de administración y el 10% en programas y telecomunicaciones.

En la actualidad wikipedia tiene más de once millones de entradas de las cuales dos millones y media corresponde a la versión inglesa. No se precisa ningún requisito para poder escribir en la enciclopedia aunque sólo algunos tiene la capacidad para borrar o bloquear determinadas entradas. Esto ha originado numerosas críticas sobre el riesgo de esa política como la presencia de entradas erróneas por ignorancia de los colaboradores o por vandalismo. Pero la wikipedida las ha podido resolverlo gracias a la Ley de Linus: Dado un número suficientemente elevado de ojos, todos los errores se convierten en obvios. O lo que es lo mismo: nadie sabe más que todos juntos. Y lo ha resuelto de forma tan efectiva que un estudio de Nature reveló que Wikipedia y la Enciclopedia Británica tienen un nivel de errores similares en sus entradas.

El éxito de Wikipedia también ha sido el ocaso de sus predecesores. La Enciclopedia Británica que se resistió a su salto online, publicó en 1994 por primera vez su material en CD-ROM y la hizo accesible por internet. A principios de este año ha comenzado a permitir que los usuarios modifiquen sus entradas al igual que Wikipedia. Probablemente esto no vaya a resolver sus problemas financieros. Hace cuatro años Microsoft tomó la misma medida pero resultó un fracaso, tal vez por la contradicción que una multinacional con enormes beneficios pidiera la colaboración de voluntarios no retribuidos, y este año ha decidido dejar de comercializar Encarta.

Más en Otra economía:

Leer más